Cordón de plata
Inspiro… expiro…
Me despego de mí.
Cordón de plata flotando hacia el ombligo.
El techo me succiona.
Abajo, descanso recostado en la cama deshecha del hotel.
La maleta de ropa abierta en la banqueta.
El maletín del dinero cerrado a cal y canto.
Veinticinco millones, ¿o eran veintiséis?
El vaso de whisky medio lleno, el bote de pastillas medio vacío, la pistola cargada… Desde aquí, tan pequeña, parece de juguete.
Inspiro… expiro…
La azotea me imanta, atravieso el tejado al cielo de la noche veraniega de junio.
¿O era julio?
Me falla la memoria.
Cordón de plata, flotando en la piscina que bañó, hace unas horas, mis brazadas precisas.
La tumbona que descansó mi cuerpo, el martini que sacudió mi sed, la mesa donde compartí mantel y tentempié con dos trajeados mafiosos, disfrazados de caballeros.
¿O eran tres?
Inspiro… expiro…
Una nube esponjada me chupa hacia su espuma.
Cordón de plata, flotando hacia las luces tintineantes de la ciudad.
Al fondo, la catedral modernista dibuja enredaderas que suben hacia el cielo, donde Gaudí espera.
El Tibidabo, Montjuïc y sus fuentes apagadas.
Abajo, el puerto olímpico, el club náutico, la Barceloneta.
El mar chupetea la orilla y dibuja en su lienzo un río hecho de luna.
Inspiro… expiro…
Las osas estrelladas disputan mi presencia.
Cordón de plata bajando hacia la cara, la nariz lisboeta, la barbilla de Cádiz, el talón de la Puglia, la punta de la bota calabresa.
El viejo continente, el nuevo y los demás.
Los océanos vastos que dan nombre al planeta. Azul.
Inspiro… expiro…
Los anillos de Saturno me cuelgan en su círculo, empolvado de estrellas.
Cordón de plata, enredado entre Venus y Mercurio, pintado de amarillo por el astro solar.
Inspiro… expiro…
El éter cristalino desviste mi última envoltura.
El cordón de plata, perdido en la vía lechosa y blanquecina, se acerca descuidado a Orión y Casiopea.
De pronto solo exhalo, y el mí, el yo y el ego van borrando el cordón, borrándose a sí mismos.
El vals de las galaxias, sonido primigenio, llena de luz la estancia, donde no estoy… ni soy.
Fundido en negro, o en blanco, ya no tengo memoria, ni historia, ni pasado.
Plaqueta 21.
Corten.
Fin del plano secuencia.
Relatos de personajes, destinos cruzados, heridas íntimas y pequeñas revelaciones.